Fire Emblem: Shadows of the Empire
December 18, 2014, 02:13:01 pm
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Ceremonia de Mr FE

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Author Topic: Ceremonia de Mr FE  (Read 553 times)
Asbel
Beorc Ladrón
Cadete
**
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El Huracán


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« on: November 16, 2009, 11:04:50 am »

Que me había pasado, lo único que recordaba era que Lucretia me había mandado a reunirme con otro espía que iba a dar una información valiosa, luego al llegar al punto de reunión vi muchos soldado rodeándome y luego un fuerte golpe en mi nuca. Seguramente me había capturado el enemigo, ahora estaba atado y sin mis armas. Sin embargo comencé a escuchar una voz bastante familiar, intenté concentrarme y determinar de quien era, pero no la lograba reconocer, hasta que escuché que un mecanismo se activo y un panel sobre mí se activo dejándome ver que estaba en un horrible lugar. Mire a mí alrededor y ahí estaba mi señora, y me di cuanta de todo su plan, la mire con una mirada fulminante por hacerme pasar por esto, y de seguro disfrutaba viéndome así, humillarme ante toda la gente por una estupidez, no me importaba ser reconocido como el más “bello” de Tellius, lo que me importaba era cumplir con mi trabajo, aunque Lucretia sacaría la excusa de que tomara esto como una misión.

Sentí como me desataban, podía huir si lo quería, pero luego tener a Lucretia sobre mí, reprochándome mi actitud, no, prefería humillarme aquí que recibir uno de sus endemoniados castigos.

De pronto una chica de pelo castaño y ojos azules se nos acerco, y nos saludo, para luego darnos sus tres preguntas a contestar. Luego se acerco una cleriga bastante atractiva, pidiendo algo bastante atrevido, aparte mi vista y coloqué cara de mal humor, pero sentí una mirada penetrante, me voltee y para mí sorpresa era Lucretia, quería que cumpliera esa absurda petición, no podía hacer nada más que obedecer, con la más mala actitud me quite mi capa y chaleco para dejarlos caer al piso, dejando mi torso desnudo, no era gran cosa, una complexión normal, de pronto un poco los músculos marcado para nada sorprendente, aunque se me había olvidado por completo que tenía mi estigma en mi hombro izquierdo.

La seductora mujer paso sus dedos sobre mi pecho y espalda, haciéndome dar un escalofrió y poniéndome un poco ruborizado, que me estaba pasando estaba saliéndome de mi control, y eso no era nada nuevo, sobre todo lo que empezaba a verse sobre mi pantalón. Cerré mis ojos controlando mis ansias, bajando los humos de mi amigo entre mi pantalón, y como la otra señorita lanzó sus tres preguntas. Sin embargo no fue solamente eso los que nos lanzó, la señorita me dio un papel, con una invitación.

-Tsk…- Arrugué el papel y lo deje caer, no me interesaban otras mujer que no fueran Lady Cerise.

Por último una lagus lobo igual que la primera dama nos saludo y nos dio a conocer sus preguntas.

Ya estaba todo listo ahora nosotros debíamos responder, pero ninguno se lanzó, hasta que volví a sentir esa escalofriante mirada, de nuevo Lucretia, me incitaba a lanzarme al agua de primeras, refunfuñando di dos pasos adelante y me presente.

-Buenas noches, mi nombre es Asbel- Dije en un tono frío y una voz profunda, me gire para mirar a la chica de los ojos azules y comencé a responder sus preguntas.

-Mi trabajo es obtener información y acabar con revueltas que se presenten, y lo que más me gusta es cumplir con mis misiones- No podía decir que era un espía ese era un secreto supuestamente, y si Lady Cerise se diera cuenta, Lucretia me mataría. -Odio el fracaso, y a los fracasado que se rinden por todo- Al recordar la última pregunta mi corazón comenzó a palpitar a mil por hora, sentí como mi cara volvía a tornarse roja, me respiración se acelero y agaché la mirada -La persona que más admiro es a Lady Cerise…digo a Lady Lucretia- Bravo me había echado la soga al cuello, de seguro Lucretia debía estar partiéndose de risa en estos momentos, maldigo mi suerte y a mi lengua que me habían traicionado en esos momentos.

Alcé de nuevo la vista y pasé a mira de nuevo a la seductora cleriga, apartando mi vista de sus atributos y procurando ver solamente sus ojos -La verdad no quería participar en esta estupidez, pero CIERTA persona me a obligado a participar- Maldición la mirada de mi señora de nuevo estaba sobre mí, pero debía ignorarla. En la segunda pregunta volví con la estupidez de mis pensamientos en Cerise, esa mujer era la que me robaba mis pensamientos, cerré mis ojos y soltando un gran suspiro respondí -Su inteligencia, sus valores y sentimientos, deben ser puros, tan puros que tengas miedo de que si le hablas podrías destrozarla, que con el simple pétalo de una rosa sobre su piel podría rasgarla, esa es mi mujer ideal- Me estaba dando cuenta de porqué me había traído aquí Lucretia, me quiere tener mortificado con todo lo que digo, y de paso divertirse con mi balbucearías.

Me crucé de brazos y decidí responder la última pregunta, mi más grande humillación iba a comenzar -Bueno, para comenzar, sería un pasea bajo el manto celestial de la luna, para dar lugar a una cena al lado de una fuente que tenga un brillo místico gracias a la luna, eso es todo- respondí con tono serio o lo más rápido posible, siempre le quise hacer eso a Cerise, pero siempre andaba ocupada, y nunca lo logré hacer, bajé mi mirada y volví a mi estado serio y frío.

Ahora me dirigiría hacia la señorita lagus -Mi sueño…- Mire hacia el piso, y me di cuenta que no tenía sueño alguno, o si lo tenía pero no lo podía decir en publico, debía inventar algo, alcé de nuevo la vista y mire a los ojos de la loba-Mi sueño es volverme una leyenda andante- Que barbaridad acababa de decir, una leyenda andante, otra carta más para que Lucretia se burlara de mí, negué con mi cabeza, solo faltaban dos y acabaría esta infernal tortura -Fracasar, le tengo miedo a fracasarle a la gente que depende de mí- Por fin una respuesta con la cual no me había vuelto un payaso, esperaba que la última la respondiera así -Creo que esto te lo podrá responder mejor que mis palabras- Le mostré la marca que tenía un mi hombro izquierdo, de seguro ya habría notado que era un estigmatizado, y que aceptada a los lagus como a cualquier Beorc.

Por fin había terminado mi humillación mas gran, a partir de ese momento iba a salir con una mascara a la callé, ahora mis enemigos se burlaran de mí, pero juro que Lucretia me las va a pagar.

Di dos pasos atrás y volví a quedar con los demás concursantes.
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